Su mano presionaba con la
suficiente fuerza como para hacer que subiera las escaleras tras él casi
volando. Una vez arriba me miró y le indiqué con la cabeza la puerta de la
despensa.
-¿Te importaría soltarme? Me
estás haciendo daño…
Gruñó y me soltó. Le seguí con
desgana hasta la puerta. Una vez dentro, cerré la puerta detrás de mí, y ahí
estaba Harry, mirándome, con una mezcla de dolor y rabia en la mirada.
-Hmmm… Las bebidas está detrás de
ti, arriba a la dere…
-Sabes muy bien que no he subido
por las bebidas, bueno sí, pero ahora no es lo más importante.
Le miré intuyendo por donde iban
los tiros…
-Harry… Dejémoslo pasar, hagamos
como si nada hubiera pasado.
-Pero ha pasado, y yo no me
arrepiento, he hecho lo que sentía, ¿Me tengo que arrepentir?
-No, pero…
-Además, tú tampoco has puesto
ninguna barrera… y bueno –Se pasó la mano por el pelo – Luego ha venido el
chico de la cafetería…
-Alex.
-Sí, Alex –Dijo con desgana
sentándose en una caja que había y bajó la cabeza.
-¿Qué pasa con Alex?
-Vamos, habéis estado haciendo
ojitos y…. Buah… -Hundió la cara entre sus rodillas.
-Harry, yo no le he hecho ojitos
a nadie, simplemente he sido amable, y no sé a qué viene todo esto… -Dije
dándome la vuelta y apoyando la cabeza contra la puerta – No lo entiendo…
-¿El qué hay que entender?
-Todo… -Suspiré hondo- Nada más
subir al avión te conozco a ti y a los demás chicos, quedamos como si nos
conociéramos de toda la vida, lo de Belén y Louis, ahora esto… Llevo menos de
una semana aquí y… Pfff… Vine para evadirme de los problemas y liberarme de un
pasado, olvidar la persona que era en mi ciudad y empezar una nueva etapa y…
Oí que se levantaba.
-Yo solo… María, te conozco de un
par de días, pero siento… Es como si te conociera de toda la vida, me trasmites
seguridad y… No puedo evitar mirarte y sentir… No sé ni lo que siento, es algo
nuevo para mí.
Sentí como su mano empezó a
deslizarse por mi brazo.
-Siento lo de esta mañana, pero
no puedo evitar desear tus labios contra los míos –Susurró acercándose de mi
oído, cerré los ojos para sentir como los pelos de mi nuca se erizaban.
-Oye, ¿Necesitáis ayuda?
La voz de Niall nos sobresaltó.
-Joder… -Murmuró Harry.
-No, ya bajamos, gracias Niall…
-De nada –Dijo mientras se le oía
marchar.
Me giré con miedo por cómo
reaccionaría Harry.
-Entonces… ¿Lo olvidamos?
-Deberíamos bajar, si Niall ha
subido es por algo…
-Niall ha subido por las bebidas.
-Harry… En serio…
-Está bien –Dijo con una amplia
sonrisa y dejándome avanzar.
Empecé a aproximarme al estante
de las bebidas, notaba sus ojos clavados en mí, se acercó a mi oído de nuevo,
haciendo que uno de sus traviesos rizos me hicieran cosquillas.
-Pero que sepas, que esto no se
va a quedar aquí –Dijo con sexymente.
Sacudí mis pensamientos
intentando borrar esa última frase de mi mente, me estiré para llegar al
estante, pero se me adelantó.
-Toma.
-Gracias.
Bajamos las escaleras en completo
silencio. Al bajar y entrar al salón todos nos miraron extrañados.
-Pensábamos que os habíais
quedado a vivir por allí arriba –Dijo Liam.
-A vivir o otras cosas… -Susurró
Niall, Harry le fulminó con la mirada.
Repartimos las bebidas y nos
sentamos.
-Oh, me encanta la película que
echan a continuación –Dijo Laura.
-¿Cuál es? –Dije bebiendo un
sorbo a mi bebida.
-El diario de Noah –Dijo con una
amplia sonrisa.
-Aww me encanta, es de mis
preferidas –Dijo Belén emocionada.
-Y de las mías –Dije mirando mi
lata fijamente.
-A mi me encantó la primera vez
que la vi –Dijo Niall abriendo su lata.
-Es verdad, lloraste como un niño
–Dijo Zayn mientras le lanzaba uno de los cojines y le sacaba la lengua.
-Eh, yo también lloré –Dijo Laura
molesta.
-Y yo –Dijo Belén dirigiendo su
mirada hacia Zayn.
-¿Y tú? –Preguntó Harry, todas
las miradas se dirigieron a mí.
-¿Yo? ¿Yo qué? –Me sentía
incómoda con tantas miradas apuntando hacia mí.
-¿Lloraste? –Añadió Harry.
-No…
Niall abrió los ojos como platos
y dijo levantando el tono de voz.
-¿¡No lloraste!?
-No, María es como un tótem, no
llora, no respira y no se mueve –Dijo Belén entre carcajadas que todos le
siguieron menos yo.
-Voy a hacer palomitas antes de
que empiece la película… -Dije con un gesto de desgana en mi rostro.
Me acerqué a la cocina y cogí cuatro
recipientes, éramos demasiados.
-Uff, menos mal, justo. –Susurré.
Hice los cuatro paquetes de
palomitas y los repartí por los recipientes, me las apañé como pude para coger
los tres e ir hasta el salón. Todos se habían cambiado de sitio.
Zayn y Laura en uno de los
sillones, sin importarles el espacio, Niall, Liam y Belén en el suelo, Louis en
el otro sillón y Harry en el sofá. Eso quería decir… Que me tenía que sentar a
su lado.
Les entregué un recipiente a
Laura y Zayn, otro a Niall y Belén y otro para Louis y Liam.
Me senté en el sofá y coloqué el
recipiente en medio de Harry y yo. De repente el sofá me parecía más pequeño
que nunca.
-Woah, ¿son de mantequilla? –Interrumpió
Niall en mis pensamientos.
-Sí.
-Son mis preferidas.
Sonreí tímidamente y me volví a
mis pensamientos.
No presté atención a la película,
estaba demasiado metida en mis pensamientos por todo lo que había pasado aquel
día y concentrada para no tener ningún contacto con Harry. Noté que varias
veces me miraba de reojo, no sé si porque él también estaba pensando en lo de
antes o simplemente mirando mis reacciones al ver la película.
Terminó la película. Todos
estaban llorando menos yo, que ni siquiera me inmuté de que había terminado.
-Veis, como os decía, es un tótem
–Dijo Belén secándose las lágrimas.
Todos rieron menos Harry, el se
limitó a mirarme de arriba abajo.
Me levanté sin decir nada y cogí
los recipientes de palomitas sin decir nada.
Oí unos pasos seguirme y me giré
pensando que era Harry, pero no me encontré ni con sus ojos verdes ni sus
alborotados rizos…