-Hmmm… Van a venir los demás
chicos a cenar…
-Ah, por mi n… Espera, espera…
Eso significa que también viene Louis, ¿no?
La miré a los ojos y asentí,
Belén se limitó a sentarse a mi lado con la mirada perdida en el suelo.
-Lo he intentado parar… y Harry pero…
-No importa, yo me quedo aquí
arriba.
-No seas tonta, los demás no
tienen la culpa, además, si va a venir tú amigo Alex…
El silencio se adueñó de la
habitación.
-Belén, bajas, cenas y luego te
puedes subir diciendo que estás cansada.
-Por Alex… le puedo volver a
llamar.
-Viene ya hacia aquí, no le hagas
retroceder, además, el único que falta es Louis por venir, igual no viene…
De repente sonó el timbre, Belén
me cogió la mano y me la apretó.
-¡Belén, baja! –Gritó Laura.
Belén dejó de apretarme la mano y
sonrió levemente. Se levantó y yo tras ella abrimos la puerta, al bajar unas
cuantas escaleras miré hacia la puerta y mis piernas se paralizaron, era el
chico de la cafetería.
-¡Hola Alex!
-¡Belén!
Los dos se abrazaron.
-¿María?
-Hola… -Me salió una risa tonta.
-¿Os conocéis? –Belén se quedó
con la puerta abierta.
-Sí, bueno, no –Dijo Alex.
-Ha sido algo extraño… -Añadí.
Laura carraspeó.
-Bueno, esta es Laura y ella
María.
Alex se acercó y nos dio dos
besos a Laura y a mí.
-Luego quiero que me expliquéis
lo vuestro, ahora vamos a cenar.
Alex y yo nos miramos y
sonreímos.
-Oye, que tenemos más invitados
–Dijo Laura dirigiéndose al salón.
-Es verdad, se me había olvidado
–Dije –Diles que vengan a la cocina.
Laura volvió acompañada de Zayn,
Liam, Niall y Harry que se volvió blanco como el papel a ver a Alex.
-Chicos, os presento a Alex, es
amigo mío.
Se limitaron a decir un educado
‘hola’, todos menos Harry.
-¿Qué queréis cenar? –Dijo Belén,
parecía más animada.
-Pero… Falta Louis –Dijo Niall.
-No importa –Dije- Su ración se
la come Alex.
Todos me miraron raro, menos
Belén que me miró agradecida.
-Oye… si vengo en una mala noche,
me voy, ya quedaremos otro día –Dijo levantándose de la silla.
-No, no, vienes en el día y
momento adecuado –Le dije obligándolo a sentarse de nuevo.
Los demás seguían sin comprender
lo que sucedía.
-Toma –Dijo Liam entregándole una
tarjeta –Me la han dado esta mañana, hacen pizzas y a buen precio.
Belén cogió la tarjeta y la miró
con curiosidad y asintió con la cabeza. Hablamos de que queríamos las pizzas
llamó y las pidió, en 10 minutos las traerían a casa.
Estábamos conversando y sonó el
timbre.
-Voy –Dije.
-Hay dinero e mi bolso –Me gritó
Belén mientras me dirigía a la puerta.
Cogí 30 euros, abrí la puerta,
pero no eran exactamente las pizzas.
-H…
-¿Qué haces aquí?
-¿No quiero verme no?
-No, ni yo tampoco mucho la
verdad.
-Mira, de verdad, no he hecho
nada, pero tampoco entiendo porque tú estás enfadada…
-Por que es mi mejor amiga y no
me gusta verla en la forma que ha venido, por la quiero.
-Pero…
-Ni peros ni peras, lo mejor es
que hoy te vayas y… ya hablareis más a delante, además…
-Necesito verla y hablar con ella
–Dijo adentrándose.
-¿Para hacerle daño?
Se giró y me miró a los ojos.
-María, te juro que en mi vida le
haría daño a alguien como Belén –Lo estaba diciendo de verdad, se le veía la
mirada.
-Está bien, si es así vete, de
verdad, ahora no es el momento.
Louis agachó la cabeza, una
lágrima se deslizó y aterrizó en el suelo.
-Por favor –Dijo en un susurro.
-María, hay algún probl… -Belén a
pareció por la puerta y al ver a Louis se petrificó.
-¡Hola! Traigo unas pizzas.
-Oh, tome, quédese con el cambio.
-Gracias guapa, ¡que aproveche!
-Gracias –Dije cerrando la
puerta, Belén y Louis seguía tal y como les había dejado.
-¿Podemos hablar?
-Creo que hoy ya has hecho
demasiado –Dijo Belén con los brazos cruzados, me sorprendió que le contestara
de esa forma.
Oí unas risas procedentes de la
cocina.
-Voy a llevar las pizzas a la
cocina –Me les quedé mirando, esperaba que Louis se percatara de que ese era su
momento, levantó la cabeza y me miró marcharme.
-Belén yo…
-No me vengas con cuentos, he
visto muchas películas y libros, me lo sé todo.
-¿ME VAS ESCUCHAR EN VEZ DE SER
TAN PREPOTENTE?
Belén se quedó muda, mientras que
los que estábamos en la cocina nos limitamos a miraros unos a otros sin mediar
palabra.
-Por favor –Susurró al darse
cuenta de la forma en que le había gritado.
Belén lo miró, cogió su abrigo y
su bolso abrió la puerta salió pegando un portazo, haciendo que todos nos
sobresaltáramos. Me levanté de la mesa y Harry detrás de mí.
-¿Pero qué pasa? –Dijo Laura
molesta y sobresaltada.
Ni Harry ni yo contestamos, Louis
estaba con la cabeza contra la pared llorando, le dio un puñetazo a la pared.
-Tío, tío –Harry le abrazó.
Noté como las cabezas de los
demás asomaban curiosamente.
-Soy un gilipollas, un imbécil
–Se limpió las lágrimas con el puño del abrigo –Mañana hago las maletas y me
cojo el primer vuelo.
-No seas tonto –Dije –Seguro que
se arregla.
-Después de cómo he actuado, no
creo que se arregle nada.
-Hablaré con ella –Le dije
poniéndole la mano en el hombro.
Se oyó el tintineo de las llaves,
los tres miramos hacia la puerta con intriga.
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