jueves, 15 de diciembre de 2011

Capítulo 1.

Eran las 6 a.m. Momento de levantarme, Había quedado con Belén y Laura a las 7.30 en el aeropuerto, nos íbamos por primera vez solas de viaje, a Londres, sí, habéis leído bien, a Londres. En esos momentos no me imaginaba lo que iban a cambiar nuestras vidas en esos 3 meses tan esperados.
En la noche anterior me había despedido de mi madre entre lágrimas, era la primera vez que no me iba a ver en tanto tiempo. Como mucho había estado sin verme 10 ó 15 días y en el país. Ahora me iba fuera, a otro país, durante 3 meses con mis mejores amigas.
Fui a la cocina y cogí un poco de café que había sobrado el día anterior con un poquito de leche. Mientras se calentaba en el microondas busqué una pastilla para el mareo. ‘Plin!’ sonó a la vez que encontré la pastilla. El café estaba listo y la pastilla en mi mano.
Saqué el café con cuidado, salía bastante humo de el. Mientras se me enfriaba un poco revisé todo mi equipamiento. La maleta estaba lista desde ayer por la tarde, toda la ropa estaba doblada y colocada estratégicamente como si de una pantalla del tetris se tratara. A parte llevaba en un mochila las cosas necesarias para el viaje. Solo quedaba desayunar, vestirme y ponerme camino hacia el aeropuerto,
Me había dejado fuera la ropa que iba a llevar, cómoda pero arreglada a mi forma. Toqué la taza donde me había preparado el café, una de mis favoritas, la iba a echar de menos en estos 3 meses, el café estaba en su punto. Ya solo quedaba vestirme y me dispuse a ello. Miré la hora: Las 6.15. Bien, aún me daba tiempo a darme una ducha antes de vestirme y no cuando llegáramos a la casa alquilada.
Abrí el grifo y puse el agua lo más caliente que pude, me daba igual si era invierno o verano, siempre me gustaba ducharme con agua caliente, era uno de los pequeños placeres que tenía en mi vida.
Estaba limpita, vestida y arreglada. Eran las 6:45.
-Voy a llamar al taxi para que venga a buscarme. –Dije en voz baja.
Marqué el número, lo tenía hace días apuntado en mi BlackBerry.
-Hola, desearía un taxi... Sí, calle Lázaro puerta 59… Sí a la altura de la pizzería… Vale, muchas gracias! –La chica del servicio había sido bastante amable, me dijo que estaría un taxi en mi puerta sobre menos diez o menos 5, que tocaría el claxon 3 veces para que bajara.
Eché el último vistazo a la casa, la iba echar de menos, era pequeña pero acogedora, me había criado allí. Entré por último a la habitación de mi madre y le besé la frente.
-Adiós mamá. –Dije en voz baja.
Nada más cerrar su puerta con mucho cuidado oí los 3 toques del taxista.
Cogí la maleta, me puse la mochila y me dirigí hacia la puerta, miré atrás una vez más y cerré la puerta. Cada vez estaba más cerca de esas vacaciones y aún no me lo creía.
Bajé las escaleras, me tropecé como 3 ó 4 veces, pero me conseguí estabilizar. En el portal vi al taxista, fuera del taxi fumándose un cigarro, al verme lo tiró y se dispuso a abrir el maletero.
-Buenos días señorita! –Lo dijo muy contento, nunca había visto a alguien que estuviera trabajando tan pronto y tan alegre.
-Buenos días! –Le dije. Era un hombre no muy mayor, unos… 30 ó 35 años. Le di la maleta y el la introdujo en el maletero, abrí la puerta y me senté, el cerró el maletero y se subió a su asiento.
-¿A dónde la llevo?
-Al aeropuerto por favor.
-¡Eso está hecho!
Por el camino estuvimos hablando de varios temas, política, el tiempo, las obras de la ciudad… era muy majo y amable!
-Ya hemos llegado señorita.
-Oh, ya?
Se me había hecho muy corto el trayecto. Le di su dinero y una propinilla. A continuación bajamos del coche, abrió el maletero y dejó la maleta a mi lado mientras metía la cartera en la mochila.
-Aquí tiene señorita. Gracias y buen viaje!
-Oh, muchas gracias!
Ya estaba en el aeropuerto, las 7:20, vale. Me metí dentro, y vi un pelo muy familiar. Sonreí y me puse camino hacia el.
-Perdone señorita, sabe usted….
Se giró y me dio un abrazo que no me dejó terminar la frase.
-¡María! Cuanto tiempo, estaba empezando a aburrirme y a ponerme nerviosa, ¡Pensaba que no íbais a venir ninguna! Por lo menos ya estás tú aquí…
-¡Laura me vistes ayer por la tarde! A parte, ¿Cómo no iba a venir? ¡Llevamos planeando esto meses, es el viaje de nuestras vidas!
-Ya lo sé, pero… Bueno, solo queda Belén.
-Sí, pero ya la conoces, igual llega 5 minutos tarde…
-¿Igual?
-Bueno, va a llegar 5 minutos tarde…
Conocía a Laura desde sexto, era la mayor de las 3, tenía 18 años. Era una chica un poco más alta que yo, de pelo castaño claro y rizado, ojos marrones y piel tostada.
-¿Qué hora es? –Me preguntó.
-Las 7:30, Belén tiene que estar al caer.
Hablando de la reina de Roma, en esos momentos entraba por la puerta.
-Mírala, ahí viene! –Dijo Laura.
-Por una vez eres puntual –Dije.
-No, lo que pasa es que vosotras siempre estáis pronto en los sitios y la espera se os hace larga. –Dijo sacando la lengua al final.
Laura y yo soltamos una carcajada.
Conocía a Belén desde los 13 años, era de altura como yo, puede que un poco más baja, pero poco, cabello negro y rizado, ojos marrones oscuros y piel morena.
Yo era de la misma edad que Belén, 17, estatura media, cabello naranja, teñido desde los 14 años, era por un lado corto y por otro largo y ondulado, ojos marrones y piel más blanquecina que Laura y Belén
Y… Ahí estábamos las 3, dispuestas a empezar nuestra aventura. Nos miramos las 3.
-¿Listas? –Dije
-Sí –Contestaron Belén y Laura al unísono.
Cogimos las maletas y nos dirigimos a facturar…
Ya estábamos en el avión, estábamos en la sección del medio, penúltima fila. Laura en el pasillo, Belén en medio y yo en el otro pasillo.
-¿Desean algo? -Dijo una azafata
-No, gracias.- Dijimos las tres
-‘Señoras y señores en 15 minutos despegamos’ –Se oyó la voz que procedía de la cabina del conductor.
-Que nervios.-Dijo Belén con una sonrisa y agarrándonos las manos a Laura y a mi mientras echaba hacia atrás su asiento.
De repente subieron los últimos pasajeros. 5 chicos, Un chico moreno de pelo negro y otro de pelo castaño se quedaron la primera fina compartiendo asiento con un señor mayor que dormía, Los otros tres se sentaron detrás nuestro entre risas.
-Tú, niña –Dijo uno de ellos de pelo castaño y ojos azules que se había sentado detrás de Belén.
-¿Quién, yo? –Dijo Belén con voz nerviosa.
-Sí tú, pon bien el asiento que esto no es un hotel.
-Vale, vale, perdona….
-Oye, Louis, no pagues tú enfado con la pobre chica, ella no tiene la culpa. –Dijo un chico rubio de ojos azules, también.
-Eso Louis, haz caso de Niall –Dijo el chico que yo llevaba detrás, guardaba su pelo en un gorro pero se salía por el algún rizo y tenía los ojos verdes.
-Perdonarle, tiene un mal día –Dijo Niall.
-Creo que va a ser un largo viaje. –Anunció Laura.

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