jueves, 15 de diciembre de 2011

Capítulo 3.

Cuanto más cerca estaba de mi más rápido latía mi corazón, cuando llegó a mi lado pensé que me iba a explotar.
-Oye… -Dijo con un tono nervioso
-¿Si?
Vi como miraba raro la salida, me giré y vi a Belén y a Laura haciendo señas para que acudiera.
-Sé que Louis y Belén no han hecho buenas migas pero… me han dicho los chicos que si querías mi número, bueno, por si algún día queríais quedar a tomar algo oh… -Estaba nervioso, se le notaba en la expresión corporal y en la voz.
-Hmmmm vale!
-¡María! ¡Deja las relaciones públicas! –Oí gritar a Belén.
-¡Pagarás tú la factura! –Dijo Laura.
-Toma- Le di mi BlackBerry –Apúntalo ya lo guardaré de camino hacia la salida.
El lo apuntaba mientras les hacía señas a Belén y a Laura para que esperaran.
-Ya est… -Le quité la BlackBerry de las manos rápidamente, casi sin que se diera cuenta, le di a guardar y empecé a correr hacia la salida mientras Laura y Belén se impacientaban.
-¡Ya te llamaré!-Le dije gritando, sin volverme y haciendo gestos con la mano.
-¿Aún no hemos llegado y ya estás ligando? Sí que te ha dado fuerte por el ricitos de oro –Dijo Belén.
-¡No estaba ligando! –Me sonrojé
-Sí, sí –Dijo Belén levantando las cejas.
-Bueno, ¿No teníais tanta prisa? –Dije entregándole la maleta al taxista.
Laura rió, una vez las tres subidas en el taxi, le indicamos la dirección al taxista.
-¡Esa debe ser! –Dijo Laura emocionada
-¡Sí! ¡Es esa!
Una vez ya abajo, pagué al taxista. Observamos la casa desde el jardín. Era enorme, la típica casa de película.
-Wow –Dije – Pensaba que era más... no sé… normalilla.
-Es preciosa –Dijo Belén – ¿Te acuerdas cuando nuestro sueño era vivir en una casa de estas con nuestro ídolo?
-Sí, sigue siendo uno de mis sueños –Dije con una amplia sonrisa.
-Bueno, por fuera es bonita, ahora habrá que verla por dentro –Dijo Laura mirándonos.
-¡Vamos! –Dijo Belén mientras se ponía en camino hacia la entrada.
Belén llevaba las llaves, abrió la puerta y se nos abrió la boca con ella. Era enorme, con una decoración simple pero acogedora. Dejamos las maletas a la entrada y empezamos a investigar la primera planta.
Estaba la cocina-comedor todo equipado, un amplio salón con un largo sofá y dos sillones orejeros y un amplio plasma, diría que de unas 50 pulgadas, un despacho con mesa y un ordenador de mesa, un salón más acogedor con un pequeño sofá y una pequeña tele y luego un pequeño cuarto, al lado de la escalera había un pequeño cuarto trastero.
-Wooooooow La planta de abajo es como toda mi casa –Dije, estaba alucinada, y todavía faltaba la planta de arriba.
-¡Y que lo digas! –Dijo Laura.
Belén estaba sin habla, estaba muy emocionada por el viaje, llevaba tanto tiempo deseándolo… y ya estaba, y tenía 3 largos meses por delante… aún no se lo creía.
-¿Subimos? –Dije mirando las escaleras.
-Sí –Dijo Laura.
-¿Dejamos las maletas abajo o las subimos?
-Déjalas, luego bajamos a por ellas.
-Vale.
Yo iba la primer, a continuación Laura y después Belén. Era también bastante amplia y más acogedora. Había tres habitaciones, cada una con su cuarto de baño y equipadas con una gran cama, una pequeña tele y un armario empotrado. Había un baño común, más grande y equipado que el de las habitaciones. Había una sala de cine, en mi vida había visto una. Tenía un gran sofá que ocupaba casi toda la habitación, tres pufs. A continuación había como una especie de almacén, con muchos trastos. Y por último, había una puerta, que daba a unas escaleras.
-Eh mirar chicas, aún hay más. –Dije
Al subir las escaleras vimos una amplia piscina y un par de tumbonas alrededor.
-OH DIOS MÍO.
-Venga y que más.
-Esto es imposible.
-¿Hemos alquilado una casa o un hotel?
-No lo sé, pero esto es irreal…
-Sí…
Volvimos a la planta calle. Cogimos nuestras maletas y subimos. Yo me cogí la primera habitación, Belén la de al lado y Laura la que quedaba libre.
Cada una en su habitación deshicimos las maletas y decoramos con unas fotos y demás las habitaciones. Oí el grifo de la habitación de Belén y Laura, eso que yo me había ahorrado. Me puse a leer. Cuando me estaba quedando dormida entró Laura.
-Vamos a comprar una de las cosas importantes: ¡comida!
No pude evitar reirme, el tono en que lo dijo me recordó a una cría pequeña.
-Eh yo ya estoy… ¿Tú no te has duchado? –Añadió Belén.
-Lo hice por la mañana para no tener que hacerlo al llegar –Le dije sacándole la lengua.
-Oh, que pro eres, cada día me sorprendes más –Dijo sacándome la lengua también.
-¡Venga vamos!
Nos pusimos en camino calle arriba, con el taxi habíamos pasado por unos grandes almacenes. Al llegar introducimos la moneda en el carro.
-¡Vayamos pasillo por pasillo y cogiendo lo necesario! –Dijo Laura
-Sí mamá- Contestamos Belén y yo al unísono.
-Joder, cuantas cosas.
-Sí, es difícil comprar, hay tantas cosas iguales de distintas marcas y precios…
Fuimos cogiendo lo más necesario para un par de días, no podíamos cargar mucho.
Al girar por uno de los pasillos un carrito de la compra atropelló a Belén.
-Ahhhhhhhhhhhhhh
-¿Belén estás bien? –Laura y yo corrimos a ayudarla
-Pero estás loc… NO ME JODAS –Dijo Belén.

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